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médicos del clínico cuentan que las presiones eran habituales 

“Esta plaza la queremos para un residente nuestro que ha terminado el MIR”

Una anestesista asegura que le pidieron que cogiera la plaza y aguantara el ‘mobbing’ porque la dirección médica la apoyaría si denunciaba

10/06/2016 - 

VALENCIA. Lo que se hacía en el servicio de Anestesiología del Hospital Clínico de Valencia era un secreto a voces. Todos lo sabían pero nadie hizo nada. Nadie hizo nada hasta que una anestesista grabó a la segunda de a bordo del servicio amenazándola y coaccionándola para que renunciase a una plaza que le correspondía.

Valencia Plaza ha hablado con varios anestesistas. Una de ellas, a la que llamaremos Eugenia (preservamos su verdadera identidad para evitar futuras represalias) también renunció a la plaza. En su caso, al saber que salía y que la iban a llamar habló con otros facultativos del Clínico.

“Me dijeron que aquello era un infierno, que era una mafia, que no era normal las cosas que se veían”, asevera la doctora. La persona con la que hablé hizo unas cuantas preguntas sobre cómo era el contrato y, según Eugenia, al final le dijeron “que si decidía coger la plaza tenía que ir con fuerzas para denunciar a la dirección del servicio y para aguantar el posible mobbing que me fueran a hacer y que tenía que ir con mucha fuerza y ganas, y que no me preocupara que yo tenía el apoyo de la dirección”.

La anestesista explica que la dirección del centro sabía lo que pasaba, que quería normalizar el servicio de Anestesiología pero que sin la ayuda de alguien de dentro que denunciara lo que allí pasaba, ellos no podían hacer nada. Finalmente Eugenia renunció a la plaza. El motivo es que no quería que le hicieran la vida imposible y menos en un servicio cuyo jefe “tiene tanto poder y tantos tentáculos".

A otro anestesista al que llamaremos Pedro (también teme represalias) le ofrecieron una plaza hace tres años. A Pedro lo que le llamó la atención fue el hecho de que desde el servicio le llamaran antes de que se supiera que salía dicha plaza.

En su caso fueron directos. “Esta plaza la queremos para un residente nuestro que ha terminado el MIR”, le dijeron. Pedro tenía trabajo y renunció. Uno de los motivos es que “en el Servicio de Anestesia del Clínico hay que ser de la cuerda del jefe o te hacen la vida imposible”. Según explica este facultativo “esto lleva pasando 20 años”.

Una tercera anestesista a la que llamaremos Marta explica: “Yo nunca he querido estar en la bolsa del Clínico porque sabía perfectamente cómo era aquello y, si tenía que renunciar a la plaza iba a ser yo la que al final saldría peor parada”.

Miedo

Lo que más llama la atención de la situación es el miedo generalizado a hablar. Este periódico ha podido comprobar como varios anestesistas consultados, y varios médicos de otras especialidades sabían lo que ocurría en Anestesiología del clínico desde hace años pero nadie lo denunció, nadie se atreve a ir con nombres y apellidos por delante contra el jefe de servicio.

"Es un hombre poderoso y con muchos amigos" es la frase más escuchada. El mundo de los médicos ha sabido de este escándalo desde el principio, pero el miedo a las represalias ha sido más fuerte que el hecho de luchar por un sistema mejor. De hecho, los facultativos que han hablado con Valencia Plaza, aunque preservando sus identidades, lo han hecho en señal de apoyo a su compañera que sí ha denunciado la situación.

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