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Top doce

La Salita

Begoña Rodrigo

La casa de Begoña Rodrigo es palpitante, tan intensa como su anfitriona. Aquí se disfruta de la luz y el color del Mediterráneo, de la huerta y del mar de València, y de toda la creatividad de una cocinera a la que a menudo le puede la pasión 


La personalidad del Mediterráneo, su amalgama de luces y colores, vive en la cocina de Begoña Rodrigo. Sus platos irradian, palpitan y evocan irremediablemente su personalidad. Están todos los elementos: el fuego, que enciende el temperamento de Rodrigo; la tierra, donde se enraízan los ingredientes de sus platos (cuánta huerta, cuánta Valencia); y el aire, casi brisa, por la frescura de su propuesta. Y claro, ¡el mar! De repente, el pescado sobre el plato o escondido en el fondo de un guiso; como las algas, nadando en las cremas o sirviendo de lecho. Entre sus fortalezas se encuentra la presentación. La cocinera busca la cuadratura del círculo, es fina y es colorista, y poco tienen que ver las florituras con el hecho de ser mujer —qué pereza da esa frase—. Hace catorce años que está al frente de su propio restaurante, así que nadie va a venir a contarle lo que es echarle arrestos a la vida.

Entrar en el restaurante de Begoña es entrar en el comedor de su casa. Con el paso del tiempo, La Salita se ha convertido en un espacio mucho más formal, y no en vano le ha valido la primera estrella Michelin. Pero no ha perdido ni el calor ni la naturalidad. Los camareros están cuando deben estar y son cercanos; a pesar de que lucen un vestuario cuidado, representan un pase medido y sugieren con acierto a los comensales —sobre todo en materia de vino—. La creatividad de los fogones, llevada también a la sala. Hay descuidos, desde luego, sobre todo en la irregularidad del menú, que por momentos está brillante y al plato siguiente se apaga como una llama al consumirse. La cocinera sigue construyéndose a sí misma y está cediendo potencia en favor de reposo, con todos los ajustes técnicos que ello requiere y con todas las posibilidades de futuro que presagia. Es tan divertida esta La Salita que se merece seguir creciendo, y seguramente lo haga más pronto que tarde. Begoña Rodrigo tiene hambre, y eso, a sabiendas de su víscera, es muy difícil de aplacar.



¿Qué puedo encontrar?

  • Creativa

  • Vinos

  • Menú

¿Qué pido?

Calamar con crema de pescado y espirulina