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País Bassari, el secreto mejor guardado de Senegal

La ruta por esta zona de Senegal te lleva a descubrir una gran diversidad de paisajes y culturas tribales

25/01/2020 - 

VALÈNCIA.-Hay experiencias que cambian la vida, y viajar a Senegal ha sido una de ellas. ¿Por qué me atrae tanto? Quizá por las risas de los niños, que juegan casi con cualquier cosa y se acercan a ti diciendo «cadeau!, cadeau!» [regalo] con unos ojos brillantes y llenos de ilusión, por esas noches estrelladas en las que hipopótamos y monos rompen el silencio o por esos atardeceres con la silueta de los baobabs, símbolo nacional del país. Una magia en la que desconectas de la civilización porque no hay ni internet ni cobertura, el agua caliente es un lujo y te acostumbras a vivir sin prisas. 

Recuerdo con especial cariño el País Bassari, quizá la parte más auténtica de Senegal y donde realmente entiendes la riqueza de este país. Es cierto que el viaje de Dakar hasta Tambacounda (cuatrocientos kilómetros) se hace un poco largo porque transcurre por carreteras en mal estado con infinitos baches y transitadas por autobuses que van hasta los topes, con personas sentadas en la baca. Pero cuando atraviesas el parque natural de Niokolo-Koba para ir a Kédougou… ¡Qué aventura! Monos haciendo de piquete en medio de la carretera, el coche a punto de estallar por el calor y yo aprovechando cada parada para que se enfriara el motor para subir a los termiteros enormes... Al cabo de unas horas llegamos a Kédougou, la principal entrada al País Bassari, y estiramos las piernas por su mercado para coger provisiones de cacahuetes —¡qué buenos están!— y comprar nueces de cola, que por lo visto son un chute de cafeína. 

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Hicimos noche en un pequeño campamento solidario (el dinero sirve para financiar proyectos y ayudar a la comunidad) cerca de Dande, con sus pequeñas cabañas circulares y techos de paja. Es un alojamiento modesto: las habitaciones constan de una cama con mosquitera y la ducha es un espacio con el suelo en el que te llevas tu cubo de agua y lo usas para asearte —toda una odisea porque el agua está muy fría y tienes arena por todas partes—. Tomando una Gazelle, la cerveza de allí, el guía de la ONG Yakaar África nos explicó que en esta zona conviven tres etnias: los peul (mayoritarios y de religión musulmana), los bédik, (minoritarios y de religión animista o cristiana), y los bassari (solo animistas). Nos acostamos pronto porque al día siguiente íbamos a conocer un pueblo peul que vive en lo alto  de la montaña. 

* Lea el artículo completo en el número de enero de la revista Plaza

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