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rafael monterde, gerente de fundación inndea

"Hay un potencial clúster tecnológico en la zona que va de la UPV a Nazaret"

18/04/2016 - 

VALENCIA. La innovación se ha convertido en un eje clave en la ciudad de Valencia, tanto en la creación y captación de empresas tecnológicas como en la intención de dar a sus ciudadanos un mejor servicio. La Fundación Inndea nació la pasada legislatura para canalizar la innovación en un único vehículo. Rafael Monterde, su nuevo gerente, explica cómo es la nueva visión sobre proyectos como el smart city.

.¿Está posicionada Valencia como smart city en España?

-Estuvimos hace unos días en el Congreso de Ciudades Inteligentes Nacional organizado por la Red Español de Ciudades Inteligentes, en la que Valencia está en la junta directiva. Presentamos todo nuestro aparataje de la plataforma VLCi y la verdad es que somos la ciudad que más estamos proponiendo cosas concretas y avanzando. La marcha general en España es bastante incipiente todavía y esta apuesta ha sido pionera. En infraestructuras y en un marco más transversal, el tener un arquitectura específica, es un potencial enorme y ha sido pionero. Valencia tiene el potencial para ser una ciudad inteligente potente.

-¿Cómo pueden percibir esto los ciudadanos?

-El concepto de smart city es convertir la ciudad en una ciudad que es capaz de manejar grandes volúmenes de información, tratarlos de forma ágil y crear soluciones de inteligencia en el análisis de datos que permite a decisores políticos, empresas y ciudadanos tener informaciones clave para tomar decisiones en su vida. Eso implica una infraestructura tecnológica y una estrategia de cómo manejar la información.

Aunque esto es muy general, la percepción que tenemos es que el concepto de smart city se ha viciado mucho hacia 'cacharreos' o 'chirimbolos' inteligentes, el internet de las cosas. Llenar la ciudad de cacharros para convertirnos en una versión del siglo XXI de 1984. Todo controlado, automático. Pero nosotros queremos caminar a darle una vuelta, algo más que tecnología, queremos una ciudad inteligente para algo. Queremos dar el paso a una comunidad inteligente y a que la sociedad civil note que en esta ciudad se hacen las cosas más fáciles y es más sostenible. Eso es en base a utilizar la información.

-¿Y cómo es todo esto aterrizado?

-El despliegue que ahora nos toca es ampliar el abanico de datos que tenemos y de grandes repositorios para que puedan utilizarlos los innovadores. Con esto, hay un despliegue importante de datos en tráfico, de contaminación y este año teníamos previsto la integración con datos de la EMT, quien hizo una inversión importante de tecnología en su flota y queremos ver qué podemos hacer en análisis de big data.

Ahora tenemos que potenciar la sensorización. Una de las fuentes de datos serán sensores y otra parte es la conectividad. Estamos hablando con el concejal de movilidad, porque es algo que el ciudadano lo ve enseguida. Estamos viendo algunas experiencias como la sensorización de las zonas de carga y descarga para optimizar los espacios de forma que no se conviertan en espacios colapsados como en el centro histórico y sea un espacio más sereno y amable para la ciudadanía.

-¿Conectividad?

-Se trata de ver cómo los aparatos envían los datos. Hay diferentes tecnologías y para el tema de los sensores se está apostando por minimizar su dependencia energética. Se están buscando mecanismos de conexión que transmitan el mínimo de datos imprescindibles con el mínimo de consumo. Por ejemplo, un sensor autónomo que pueda estar entre cinco y diez años sin necesitar mantenimiento, que no haya que cambiarle la pila. Hay por ejemplo una revolución con los beacons, el bluetooth, pero no tenemos muy claro cómo será. También buscamos cosas específicas en la ciudad a las que podemos ponerles sensores, como las farolas. Hay miles de farolas en la ciudad y es posible convertirlas en inteligentes, no porque se autogestionen sino porque aporten datos. 

-¿La gente puede acceder a los beneficios de la smart city solo a través de VLCi?

-Por ahora, la aplicación es un hito, comparado con otras ciudades, porque se ha desarrollado íntegramente desde dentro del Ayuntamiento, no por una empresa. Los responsables de otras comunidades se sorprenden mucho. De momento, es la vía fundamental para que los ciudadanos se beneficien de los datos que proporciona la plataforma. Pero estamos estudiando soluciones como hacer un marketplace con apps que sirvan para, desde recibir boletines, a la participación ciudadana y toma de decisiones o hablar con los políticos. Lo que no queremos es cerrar las posibilidades a aplicaciones nuestras. 

Tenemos que buscar estrategias más intensivas para que más emprendedores usen los datos del Ayuntamiento y lo conviertan en un modelo de negocio, les genere una solución rentable que puedan extender a otras ciudades y Valencia se beneficie con un mejor servicio. Ya tenemos el esqueleto, ahora queremos ver cómo los ciudadanos pueden notar que todo funciona mejor. Como nuestra mejor gestión del tráfico, la gestión de viviendas vacías en tiempo real, o la reducción de la contaminación. Eso es la ciudad inteligente que queremos pero aún cuesta que la gente lo entienda.

-El proyecto de smart city empezó la anterior legislatura. ¿Se hizo un buen trabajo?

-Se hizo una apuesta tecnológica buena y seguimos en ella pero que habrá que revisarla también aunque ya estamos hablando de niveles de detalle. La idea de apostar de manera transversal y que no fuera desarrollar algo concreto, sino algo general, fue buena. Ahora veremos si la tecnología utilizada para las capas es la mejor y si la apuesta de fiware fue la mejor. Tenemos una contrata con Telefónica para la plataforma y también lo tendremos que revisar con cierto detalle porque ciertas expectativas que teníamos de partenariado no se han cumplido, tal vez por el cambio de Gobierno.

Pero ya ha pasado casi un año y toca que les explotemos mucho más porque Telefónica es una gran empresa con una inversión muy fuerte y especializada en smart city, La apuesta tecnológica fue buena, lo que no fue demasiado buena fue la apuesta estratégica. ¿Por qué? Porque en la línea que planteaba la política del PP estaba muy alejada de los ciudadanos. La gente no sabe que tenemos esta plataforma y probablemente tampoco para qué.

Ahora buscamos que no solo sea para la explotación empresarial sino también para el ciudadano. Queremos que haya servicios sociales, por ejemplo. Vamos a probar un sistema de monitorización predictivo para personas mayores en el que cualquier comportamiento anómalo pueda detectar qué puede pasar. Se trata de sensorización para personas mayores. Estamos intentando reordenar la estrategia, hacerla mucho más participativa, y estamos revisando el Pacto Local por la Innovación y sumarle muchos más actores como los sociales.


-En el tema de startups habéis heredado una actividad, ¿cómo lo habéis enfocado desde el actual equipo?

-Le estamos dando continuidad porque la dinamización del emprendedor es importante. Por un lado, tenemos el frente de que no queremos que sea un cogollo, que siempre sean los mismos emprendedores yendo a los mismos sitios. Que no sea una comunidad cerrada. No queremos que los eventos de la red VitEmprende sean exclusivos. No es que antes prohibieran la entrada, sino que siempre iban los mismos. Y nosotros queremos que venga más gente de diferentes sectores. Por ejemplo, si hacemos un evento del mundo agro que venga gente del sector agro, no solo los que van a todos los eventos. Por eso, tenemos que buscar a esa gente para traerla. Y luego, queremos potenciar especialmente aquellas startups que tenga un foco en mejorar un aspecto social. Por ejemplo, en Las Naves tenemos a gente como Capazia o de Dressify que van orientados a ese aspecto social, pero también están en la dinámica de startups.

No es que vayamos a sustituir el apoyo sino que vamos a incrementárselo a esta gente que propone cosas sociales. También tenemos mucho interés en eliminar la brecha digital. Queremos promover cultura tecnológica, que la gente de los barrios conozca lo que es una impresora 3D y vea donde vamos a parar dentro de muy poco. Por ejemplo, es lo que ha pasado en el aspecto de Internet. Todo el mundo tiene un teléfono pero hay gente analfabeta digital en un sentido más amplio.

En estos seis meses, uno de los hitos importantes fue la presencia en el Mobile World Congress donde no hubo un stand del Ayuntamiento. Aunque parece una tontería, es un detalle sutil pero no menor. No era un stand de Inndea, sino de Valencia. Nosotros lo promovimos para que hubiera presencia de representantes valencianos y que la imagen fuera de la ciudad no de la institución.

-Hablaba de acercar el movimiento maker a la ciudad. ¿Se plantea esta estrategia que tienen ciudades como Barcelona?

-Estamos enamorados de la experiencia del Ayuntamiento de Barcelona con los Ateneus de Fabricació. ¿Por qué? Porque da la posibilidad a gente de la calle de saber tecnología y que se conviertan en makers de verdad. La estrategia de este proyecto es totalmente con dinero público y ya nos reunido dos veces con ellos para aprender de su experiencia y queremos pulsar cómo hacerlo aquí. Podría ser un modelo público o un modelo mixto con makers que despliegan el laboratorio final. A corto plazo puede que no podamos montar un esquema así porque tiene un coste importante ya que no es una sala con dos impresoras 3D sino que tienen máquinas casi de corte industrial.

-En el MWC, Microsoft Ventures se interesó por Valencia para traer su aceleradora. ¿Hay conversaciones con otras empresas?

-En nuestras misiones vamos como locos intentado atraer el interés. En el MWC pudimos atraer el interés de Microsoft pero también de ecosistemas de otros países como Corea para hacer algún tipo de intercambio o misiones inversas. En Valencia tenemos mucho talento pero poca inversión y poco marketing. Nosotros podemos compensar en parte del marketing pero no en la inversión aunque la inversión pública tampoco es la solución.


Estamos pensando si invertir para que vengan inversores pero sobre todo, fuera de España tenemos una imagen emborronada por la corrupción y es una cosa que parece que sirve de excusa pero es así. El dinero huye de la corrupción y lo pone en alerta. Estamos intentando cambiar la imagen e ir más a lo quirúrgico y a inversores más especializados. Pero es un trabajo a largo plazo.  Valencia es un buen sitio para empezar una startup porque hay condiciones. La propia ciudad es un sitio amable y tenemos un perfil de talento interesante que son los desarrolladores. Valencia tiene una fama nacional e internacional en el talento.

Ahora vamos a ver el hueco de las necesidades que hay y, o bien conectando gente o bien quién podría invertir. La competencia en innovación no es una competencia estricta del Ayuntamiento aunque la ha tomado y tenemos que coordinarnos con la Generalitat. Tenemos buena relación con el Ivace. Vamos a ver por dónde va la apuesta con el tema de la Agencia Valenciana de Innovación para poder apostar ahí. Va a suponer un encaje de las diferentes prioridades porque van en una línea muy macro y el aterrizaje en las startups tenemos que ver cómo podría ser.

-¿Tenéis alguna petición concreta en cambios de legislación a la Generalitat?

-Hemos estado en varios espacios viendo cuál es el papel de los Ayuntamientos en la Agencia Valenciana de la Innovación. Tienen el discurso clásico de los actores de la innovación pero ahora la i pequeña de I+D+i está en lo local. No es de extrañar que la política europea esté pasando por una participación brutal en la política de las ciudades. Hemos tenido una discusión de cómo encajarlo porque se ha descuidado la parte local. Y pensamos que también se puede poner más en valor el sector de las TIC.

Además, en tema normativo tenemos que hacer un esfuerzo entre el Ayuntamiento de Valencia y Generalitat de coordinar en general en el emprendimiento innovador las normativas que podemos agilizar. Hace poco, volvió las polémica sobre cuándo se tarda en constituir una empresa. El concejal Carlos Galiana tiene una voluntad clara, por ejemplo, poniendo más efectivos en la parte de tramitación pero hay parte que son de competencia autonómica y tenemos que establecer un debate.

-La Marina Real estaba destinada a ser un clúster tecnológico. ¿Lo ve claro?

-Nosotros estamos incluso desarrollando propuestas de proyectos europeos con la lógica, no de solo la Marina, sino de que desde la Politécnica hasta Nazaret, es un potencial gran sector tecnológico con una característica muy bonita que es el frente del mar. La Marina Real es un punto interesante para una instalación de empresas, en este caso tecnológicas. Buscamos la complicidad entre empresas grandes como Microsoft, SAP o Bayer y startups y que a partir de ahí tenga beneficio para todos.

No se trata de un tema preestablecido de si tiene que ser público o privado, el tema es el bien común. La Marina Real, personalmente, quizá por mi deje tecnológico creo que una inversión en el desarrollo de actividad económica tecnológica basada en la tecnología es mejor que un casino. En eso 100% con el alcalde.

-¿Cómo está que Valencia sea una city lab?

-La innovación ocurre en las ciudades y nosotros queremos que ocurra y una de las brechas que hemos visto es que el mecanismo administrativo no estaba preparado para esto. Entonces, nosotros estamos haciendo de engrese. Nuestra estrategia en la ciudad laboratorio es poner facilidades para quien tiene una idea o un proyecto pueda hacerlo en la ciudad dentro de la ley, pero que no sean las trabas burocráticos quien lo impida.

También recogemos la posibilidad de que una norma no esté facilitando lo que tenga que facilitar. En turismo tuvimos un debate sobre la economía colaborativa. Lo que estamos detectando no es una falta de interés por la ciudadanía, sino todo lo contrario. La gente usa soluciones de economía colaborativa, el problema es normativo. Tenemos que ver cómo cambiar la normativa y encajar la tecnología para obtener el beneficio máximo, no solo de un colectivo.

Estamos atrapados entre los lobbies  y la normativa, que en muchos casos ha estado influenciada por los lobbies. Es como en el ámbito de las telecomunicaciones. ¿Qué es eso de que un Ayuntamiento no pueda darle servicio de Internet a sus ciudadanos? Ahora, negar Internet es como negar el agua. La gente tiene sed de agua y sed de datos. Internet no puede ser un negocio solo para unos pocos, sino tiene que tener un acceso para todos. Nosotros pensamos que es un derecho. Ahora tenemos un marco legal que nos impide dar acceso a internet a nuestros ciudadanos, ya ni hablemos a las turistas. Imagínate Valencia, la ciudad sin roaming. Sería un reclamo.

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