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Se trata de oficinas y viviendas hipotecados por la Sareb

Reyal Urbis subasta nuevos activos en Valencia tras el fracaso de su 'megalote' de 220 millones

15/02/2022 - 

VALÈNCIA. La extinta inmobiliaria Reyal Urbis ha sacado a subasta varios activos hipotecados por la Sareb, uno de sus grandes acreedores, en diferentes puntos de España, tres de ellos en la provincia de Valencia. Se trata de unas oficinas en el cap i casal y viviendas en las localidades de Manises y San Antonio de Benegéber. Un proceso que se abre ahora tras hacer público que la subasta de su 'megalote' de activos, con una puja mínima de 220 millones de euros, ha concluido sin éxito. Y ello pese a que en el mercado sonaron con fuerza nombres de inversores institucionales como la socimi madrileña La Finca o el fondo americano Apollo para hacerse con ese paquete. 

En los últimos tiempos, la compañía, en fase de liquidación desde septiembre de 2017, ha estado desprendiéndose de toda su cartera a través de diferentes subastas. En estos momentos el Consejo General de Procuradores tiene otros 12 activos de la inmobiliaria bajo subasta, tras haber concluido la venta de 97 en el pasado. De hecho, hace cuatro meses Neinor Homes se adjudicaba un suelo de la compañía en la calle Suiza en Moreras, delante del centro de traumatología Imske.

Sin embargo, desde la pasada semana, el Boletín Oficial del Estado (BOE) está publicando diferentes procesos de puja de los activos de la compañía cuya deuda ha heredado la Sareb. Uno de ellos, publicado este pasado lunes, incluye oficinas en la calle Paseo de Ruzafa; 49 viviendas, 56 garajes y 45 trasteros en San Antonio de Benagéber; y 28 viviendas, 10 garajes y 8 trasteros en Manises. También, recoge propiedades en Guadalajara y Madrid. La subasta se cerrará el 28 de febrero para los inmuebles en València, aunque para el resto de activos permanecerá abierta hasta principios de marzo.

'Megalote', sin éxito

Fundada en 2007 tras la fusión de dos grandes empresas, Inmobiliaria Urbis y Construcciones Reyal, Reyal Urbis protagonizó la segunda mayor quiebra de España tras la gallega Martinsa Fadesa, con un pasivo que superaba los 4.660 millones de euros. Tras dos refinanciaciones de deuda y la imposibilidad de alcanzar un tercer acuerdo de refinanciación, presentó concurso voluntario de acreedores, aceptado por el juzgado de lo mercantil número 6 de Madrid el 4 de marzo de 2013. El 1 de septiembre de 2017, el juzgado notificó la fase de liquidación.

La compañía madrileña dirigida por Rafael Santamaría sufrió las consecuencias del estallido de la burbuja inmobiliaria, tal y como se reflejaba en su cotización en 2013. De hecho, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la suspendió en bolsa cuando anunció al mercado que iba a pedir el concurso de acreedores. Cinco años después, el organismo supervisor excluyó la cotización en bolsa ante su liquidación.

La empresa cuenta con un banco de suelo de 6,7 millones de metros cuadrados edificables, 214 viviendas en stock y 103.000 metros cuadrados de patrimonio en renta, incluyendo hoteles. Aunque en estos años ha protagonizado varias subastas, el pasado 14 de octubre se abrió la puja de un 'megalote' de más de 20 activos por 220 millones de euros, que, sin embargo, finalizó el 21 de diciembre sin ningún pretendiente, según adelantaba este lunes el periódico Cinco Días.

Tras no haber aceptado ninguna oferta por no ser suficientemente altas, Reyal Urbis tendrá que volver a sacar a subasta estos activos, o bien en paquetes más pequeños o de forma individualizada dado que hacerlo en un gran paquete no ha dado un resultado fructífero. 

En este lote figuraban cinco solares en València, además del edificio de oficinas en Torrelaguna (Madrid); el Hotel Rafael Atocha (Madrid); el Hotel EH Pirámides (Madrid); el Hotel RH Ventas (Madrid); el Hotel RH Badalona; o el Hotel Pleta (Baqueira Beret), entre otros.

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